Nuevo Encuentro del Taller de Exploración Pragmatista - Ciudadanía & Democracia

miércoles, 28 de julio de 2010





Invitamos a todos aquellos que quieran sumarse al encuentro en el que trabajaremos “Pragmatismo y Política” de Richard Rorty. La cita es el 18 de agosto en el Museo Roca a las 18.00hs, sito en Vicente Lopez 2220, CABA. Habrá una breve introducción al autor y la obra a cargo de Gabriel Palumbo y luego, discusión abierta. Los esperamos.




www.ciudadaniaydemocracia.org

Ciclos de Historia del Segundo Semestre - Universidad Torcuato Di Tella



Los ciclos reflexionan sobre la historia argentina del siglo XIX a través de la literatura, los grandes personajes de la historia moderna y la política, la economía y la sociedad nacionales entre los dos bicentenarios. Dirigidos por los profesores eméritos de la Universidad Torcuato Di Tella, Natalio R. Botana y Ezequiel Gallo, los cursos se llevan a cabo en un ambiente distendido sin las instancias de evaluación habituales.

NARRANDO LA HISTORIA. POLÍTICA Y LITERATURA EN EL SIGLO XIX
Inicio: 3 de agosto. Cursada: martes, 19.30 a 21.30h (12 encuentros)

3 y 10/8
Darío Roldán: El matadero, de Esteban Echeverría.

17 y 24/8
Pablo Gerchunoff: Los gauchos judíos, de Alberto Gerchunoff.

31/8 y 7/9
Fernando Rocchi: La bolsa, de Julián Martel.

14 y 28/9
Natalio R. Botana: Facundo, de Domingo F. Sarmiento.

5 y 12/10
Karina Galperín: Martín Fierro, de José Hernández.

19 y 26/10
Ezequiel Gallo: Juvenilia, de Miguel Cané.

ARTÍFICES DE LA HISTORIA I
Inicio: 4 de agosto. Cursada: miércoles, 19.30 a 21.30h (18 encuentros)

4 y 11/8
Andrés Reggiani: Stalin y Hitler.

18 y 25/8
Darío Roldán: Danton y Robespierre.

1 y 8/9
Gustavo Paz: Bolívar y Washington.

15 y 22/9
Marisa Pineau: Mandela y Nasser.

29/9 y 6/10
Fernando Rocchi: Mao y Gandhi.

13 y 20/10
Klaus Gallo: Napoleón y Bismarck.

3 y 10/11
Ezequiel Gallo: Pellegrini y Alem.

17 y 24/11
Pablo Gerchunoff: Yrigoyen y Roca.

1 y 15/12
Natalio R. Botana: Mitre y Sarmiento.

ENTRE DOS CENTENARIOS. FRICCIONES Y ARMONÍAS DE LA HISTORIA ARGENTINA
Inicio: 5 de agosto. Cursada: jueves, 19.30 a 21.30h (18 encuentros)

5 y 12/8
Fernando Rocchi: "Sociedad y cuestión social".

19 y 26/8
Lucas Llach: "La economía hacia el Bicentenario".

2 y 16/9
Ezequiel Gallo: "Política y sociedad".

23 y 30/9
Pablo Gerchunoff: "La economía 1910".

7 y 14/10
Tulio Halperín Donghi: "El revisionismo histórico argentino: durante su primer medio siglo 1930-1980".

21 y 28/10
Juan Manuel Palacio: "La Argentina rural entre dos centenarios".

4 y 11/11
Karina Galperín: "Literatura y celebración en el Centenario".

18 y 25/11
Darío Roldán: "El momento Centenario".

2 y 9/12
Natalio R. Botana: "La política en el Centenario".


INFORMES E INSCRIPCIÓN

Karina Chrempacz
(54 11) 5169 7231 | posgradosditella@utdt.edu
Miñones 2177, Buenos Aires | www.utdt.edu

Novedad Editorial - "Habitar el Estado. Pensamiento estatal en tiempos a-estatales" - Sebastián Abad y Mariana Cantarelli - Hydra Editorial

lunes, 26 de julio de 2010



Jornadas Theodor Adorno: Reflexiones desde la vida dañada

lunes, 19 de julio de 2010

Jornadas Theodor Adorno:

Reflexiones desde la vida dañada



Lugar: Sala “Juan L. Ortiz”

Jueves 22 y viernes 23 de julio | 11 a 21 hs.


Organizan:

Biblioteca Nacional, Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD), Cátedra de Teoría Política y Teoría Estética de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).


Programación:


JUEVES 22/7.



11 hs. Conferencia de apertura

Horacio González



12-14 hs. En torno a lo político

Silvia Schwarzböck Adorno y el regreso de la izquierda al siglo XIX.

Colectivo El río sin orillas Actualidad de la querella Adorno-Marcuse.

Gisela Catanzaro Teoría y política.

Ezequiel Ipar La dialéctica de la democracia: reflexiones para una ética de la inautenticidad.



14-15 hs. Receso



15-17 hs. Ética y crítica

Miguel Vedda La historia en la antecámara. Figura y funciones del intelectual en las discusiones entre Siegfried Kracauer y Theodor W. Adorno.

Américo Cristófalo Acerca del Excurso II “Juliette o iluminismo y moral” de la Dialéctica de la Ilustración.

Alejandro Kaufman Inspiraciones adornianas sobre tramas y rupturas, matrices y discontinuidades.



17-19 hs. Estética y autonomía del arte

Eduardo Grüner El arte “autónomo” alegoría de la dialéctica negativa de la modernidad.

Marcelo Burello La tesis del “doble carácter” del arte ¿consumación o capitulación teórica?

Alejandro Boverio Museo Theodor W. Adorno.

Darío Capelli Con el alma suspensa. Trazas no necesarias para una busca de la experiencia estética.



20 hs. Conferencia

Thomas Khurana (Goethe-Universität) La moral de la libertad: la dialéctica del impulso y de la reflexión en Adorno.



VIERNES 23/7.



11-13 hs. Intersecciones

Daniel Alvaro De una cierta posibilidad de lo imposible. Adorno y Derrida

Esteban García Anomalías del dualismo cartesiano. La cuestión del cuerpo en Adorno y Merleau Ponty.

Evelyn Galiazo Los sueños del rinoceronte. Dialéctica y deconstrucción de la dignidad humana.

Magdalena Demarco, Sofía D´Amelio y Lucila Carballo La imposibilidad del decir poetizante. Derivas desde Adorno.



13-14 hs. Receso



14-16 hs. Migraciones culturales

Leonora Djament Héctor A. Murena, traductor temprano de Adorno.

Diego Poggiese Pensamos para actuar con el pensar. Acerca de la recepción de Theodor Adorno en la obra de Héctor A. Murena.

Guillermo David Proust en Frankfurt.



16-18 hs. Variaciones música y filosofía

Lucas Fragasso La época del arte como modo de comportamiento crítico.

Paula Fleisner La forja musical. Entre Nietzsche y Adorno.

Guadalupe Lucero Catástrofe y abolición: el estilo tardío entre Adorno y Deleuze.



18-20 hs. Umbrales crítica y música.

Federico MonjeauHeliotropo. Una imagen de la infancia.

Pablo Gianera El último Adorno, el primer Wittgenstein: música entre la Teoría Estética y el Tractatus.

Sebastián Bauer Sobre los escombros el estilo tardío.





20 hs. Auditorio “Jorge Luis Borges”

Concierto de cierre

Canciones de juventud.

Lieder deTheodor W. Adorno, Alban Berg y Arnold Schoenberg,

Intérpretes: Virginia Majorel (voz) Lucas Urdampilleta (piano).

Novedades Editoriales de FCE: "La invención de la autonomía" de J.B. Schneewind y "Critica de la Razón Pura" de I. Kant -edición bilingüe-

Portada de La  invención de la autonomía

LA INVENCIÓN DE LA AUTONOMÍA

Una historia de la filosofía moral moderna

J. B. Schneewind



Precio: $ 189,00



La autonomía es uno de los valores capitales de nuestra cultura; sin ella, no se podría entender la libertad. Sin embargo, esto no siempre fue así; se libraron numerosas batallas intelectuales para fundar dicho valor. J. B. Schneewind revisa la historia de la filosofía ética moderna en los siglos XVII y XVIII y reconstruye el momento y las causas de la invención de la autonomía, cuya gestación tiene su origen en la obra moral de Kant.
El autor realiza así un estudio minucioso que comprende tanto a los filósofos reconocidos por la tradición como a los pensamientos periféricos, olvidados por la academia, pero cuyas reflexiones resultan esenciales para elaborar el concepto de moralidad como autonomía.
Al exponer las inquietudes sobre las cuales Kant cimentó sus reflexiones, Schneewind escribe una obra angular para la comprensión de la autonomía, de la libertad individual y de su reflejo en toda forma de gobierno. Este libro nos recuerda que solo releyendo las grandes preguntas éticas de la modernidad seremos capaces de repensar los lineamientos morales de nuestra propia vida.

Colección: Filosofía

ISBN: 9786071601216

Formato: 16,5 x 23 cm., 747 pp.

Primera edición: 2009

Última edición: 2009


Portada de  Crítica de la razón pura

CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA

Edición bilingüe alemán-español

Emmanuel Kant



Precio: $ 279,00



Se ha dicho que la Crítica de la razón pura constituye la mayor innovación filosófica desde el platonismo. La razón había sido, hasta ese momento, el instrumento para la indagación de las primeras causas y los primeros principios de las cosas; con esta obra se convierte en el tema mismo de una investigación exhaustiva que investiga los límites de su validez y los campos en los que puede aplicarse con legitimidad.
Las consecuencias de esta formidable innovación del modo de pensar llegan hasta nuestros días y no han agotado todavía sus posibilidades. Las filosofías de los siglos XIX, XX y XXI no pueden ignorar la revolución kantiana y se constituyen en diálogo con ella.
Ofrecemos aquí una versión bilingüe que contiene tanto la versión A, de 1781, como la B, de 1787. La traducción directa del alemán es escrupulosamente fiel; se señalan en notas todas las desviaciones inevitables, las opciones de lectura y las posibles interpretaciones de pasajes dudosos. El estudio preliminar, la extensa bibliografía, los índices y las tablas cronológicas, así como las equivalencias terminológicas con otras traducciones facilitan al lector la investigación y son una contribución a la indagación científica sobre la obra.

Colección: Filosofía

ISBN: 9786071601193

Formato: Tapa cartoné; 16,5 x 22,5 cm., 734 pp.

Primera edición: 2009

Última edición: 2009

Walter Benjamin: "Experiencia y pobreza" (1933)

Experiencia y pobreza

Walter Benjamin

(1933)



En nuestros libros de cuentos está la fábula del anciano que en su lecho de muerte hace saber a sus hijos que en su viña hay un tesoro escondido. Sólo tienen que cavar. Cavaron, pero ni rastro del tesoro. Sin embargo cuando llega el otoño, la viña aporta como ninguna otra en toda la región. Entonces se dan cuenta de que el padre les legó una experiencia: la bendición no está en el oro, sino en la laboriosidad. Mientras crecíamos nos predicaban experiencias parejas en son de amenaza o para sosegarnos: «Este jovencito quiere intervenir. Ya irás aprendiendo». Sabíamos muy bien lo que era experiencia: los mayores se la habían pasado siempre a los más jóvenes. En términos breves, con la autoridad de la edad, en proverbios; prolijamente, con locuacidad, en historias; a veces como una narración de países extraños, junto a la chimenea, ante hijos y nietos. ¿Pero dónde ha quedado todo eso? ¿Quién encuentra hoy gentes capaces de narrar como es debido? ¿Acaso dicen hoy los moribundos palabras perdurables que se transmiten como un anillo de generación a generación? ¿A quién le sirve hoy de ayuda un proverbio? ¿Quién intentará habérselas con la juventud apoyándose en la experiencia?

La cosa está clara: la cotización de la experiencia ha bajado y precisamente en una generación que de 1914 a 1918 ha tenido una de las experiencias más atroces de la historia universal. Lo cual no es quizás tan raro como parece. Entonces se pudo constatar que las gentes volvían mudas del campo de batalla. No enriquecidas, sino más pobres en cuanto a experiencia comunicable. Y lo que diez años después se derramó en la avalancha de libros sobre la guerra era todo menos experiencia que mana de boca a oído. No, raro no era. Porque jamás ha habido experiencias, tan desmentidas como las estratégicas por la guerra de trincheras, las económicas por la inflación, las corporales por el hambre, las morales por el tirano. Una generación que había ido a la escuela en tranvía tirado por caballos, se encontró indefensa en un paisaje en el que todo menos las nubes había cambiado, y en cuyo centro, en un campo de fuerzas de explosiones y corrientes destructoras estaba el mínimo, quebradizo cuerpo humano.

Una pobreza del todo nueva ha caído sobre el hombre al tiempo que ese enorme desarrollo de la técnica. Y el reverso de esa pobreza es la sofocante riqueza de ideas que se dio entre la gente. O más bien que se les vino encima al reanimarse la astrología y la sabiduría del yoga, la Christian Science y la quiromancia, el vegetarianismo y la gnosis, la escolástica y el espiritismo. Porque además no es un reanimarse auténtico, sino una galvanización lo que tuvo lugar. Se impone pensar en los magníficos cuadros de Ensor en los que los duendes llenan las calles de las grandes ciudades: horteras disfrazados de carnaval, máscaras desfiguradas, empolvadas de harina, con coronas de oropel sobre las frentes, deambulan imprevisibles a lo largo de las callejuelas. Quizás esos cuadros sean sobre todo una copia del renacimiento caótico y horripilante en el que tantos ponen sus esperanzas. Pero desde luego está clarísimo: la pobreza de nuestra experiencia no es sino una parte de la gran pobreza que ha cobrado rostro de nuevo y tan exacto y perfilado como el de los mendigos en la Edad Media. ¿Para qué valen los bienes de
la educación si no nos une a ellos la experiencia? Y adónde conduce simularla o solaparla es algo que la espantosa malla híbrida de estilos y cosmovisiones en el siglo pasado nos ha mostrado con tanta claridad que debemos tener por honroso confesar nuestra pobreza. Sí, confesémoslo: la pobreza de nuestra experiencia no es sólo pobre en experiencias privadas, sino en las de la humanidad en general. Se trata de una especie de nueva barbarie.

¿Barbarie? Así es de hecho. Lo decimos para introducir un concepto nuevo, positivo de barbarie. ¿Adónde le lleva al bárbaro la pobreza de experiencia? Le lleva a comenzar desde el principio; a empezar de nuevo; a pasárselas con poco; a construir desde poquísimo y sin mirar ni a diestra ni a siniestra. Entre los grandes creadores siempre ha habido implacables que lo primero que han hecho es tabula rasa. Porque querían tener mesa para dibujar, porque fueron constructores. Un constructor fue Descartes que por de pronto no quiso tener para toda su filosofía nada más que una única certeza: «Pienso, luego existo». Y de ella partió. También Einstein ha sido un constructor al que de repente de todo el ancho mundo de la
física sólo le interesó una mínima discrepancia entre las ecuaciones de Newton y las experiencias de la astronomía. Y este mismo empezar desde el principio lo han tenido presente los artistas al atenerse a las matemáticas y construir, como los cubistas, el mundo con formas estereométricas. Paul Klee, por ejemplo, se ha apoyado en los ingenieros. Sus figuras se diría que han sido proyectadas en el tablero y que obedecen, como un buen auto obedece hasta en la carrocería sobre todo a las necesidades del motor, sobre todo a lo interno en la expresión de sus gestos. A lo interno más que a la interioridad: que es lo que las hace bárbaras.

Hace largo tiempo que las mejores cabezas han empezado aquí y allá a hacer versos a estas cosas. Total falta de ilusión sobre la época y sin embargo una confesión sin reticencias en su favor: es característico. Da lo mismo que el poeta Bertolt Brecht constate que el comunismo no es un justo reparto de la riqueza sino de la pobreza, o que el precursor de la arquitectura moderna, Adolf Loos, explique:
«Escribo, únicamente para hombres que poseen una sensibilidad moderna. Para hombres que se consumen en la añoranza del Renacimiento o del Rococó, para esos no escribo». Un artista tan intrincado como el pintor Paul Klee y otro tan programático como Loos, ambos rechazan la imagen tradicional, solemne, noble del hombre, imagen adornada con todas las ofrendas del pasado, para volverse hacia el contemporáneo desnudo que grita como un recién nacido en los pañales sucios de esta época. Nadie le ha saludado más risueña, más alegremente que Paul Scheerbart. En sus novelas, que de lejos parecen como de Jules Verne, se ha interesado Scheerbart (a diferencia de Verne que hace viajar por el espacio en los más fantásticos vehículos a pequeños rentistas ingleses o franceses), por cómo nuestros telescopios, nuestros aviones y cohetes convierten al hombre de antaño en una criatura nueva digna de atención y respeto. Por cierto que esas criaturas hablan ya en una lengua enteramente distinta. Y lo decisivo en ella es un trazo caprichosamente constructivo, esto es contrapuesto al orgánico. Resulta inconfundible en el lenguaje de las personas o más bien de las gentes de Scheerbart; ya que rechazan la semejanza entre los hombres, principio fundamental del humanismo. Incluso en sus nombres propios: Peka, Labu, Sofanti, así se llaman las gentes en el libro que tiene como título el nombre de su héroe: «Lesabendio». También los rusos gustan dar a sus hijos nombres «deshumanizados»: los llaman «Octubre» según el mes de la revolución, o «Pjatiletka» según el plan quinquenal, o «Awischim» según una sociedad de líneas aéreas. No se trata de una renovación técnica del lenguaje, sino de su movilización al servicio de la lucha o del trabajo; en cualquier caso al servicio de la modificación de la realidad y no de su descripción.

Volvamos a Scheerbart: concede gran importancia a que sus gentes y a ejemplo suyo sus conciudadanos habiten en alojamientos adecuados a su clase: en casas de vidrio, desplazables, móviles, tal y como entretanto las han construido Loos y Le Corbusier. No en vano el vidrio es un material duro y liso en el que nada se mantiene firme. También es frío y sobrio. Las cosas de vidrio no tienen «aura». El vidrio es el enemigo número uno del misterio. También es enemigo de la posesión. André Gide, gran escritor, ha dicho: «cada cosa que quiero poseer, se me vuelve opaca». ¿Gentes como Scheerbart sueñan tal vez con edificaciones de vidrio porque son confesores de una nueva pobreza? Pero quizás diga más una comparación que la teoría. Si entramos en un cuarto burgués de los años ochenta la impresión más fuerte será, por muy acogedor que parezca, la de que nada tenemos que buscar en él. Nada tenemos que buscar en él, porque no hay en él un solo rincón en el que el morador no haya dejado su huella: chucherías en los estantes, velillos sobre los sofás, visillos en las ventanas, rejillas ante la chimenea. Una hermosa frase de Brecht nos ayudará a seguir, a seguir lejos: «Borra las huellas», dice el estribillo en el primer poema del «Libro de lectura para los habitantes de la ciudad». Pero en este cuarto burgués se ha hecho costumbre el comportamiento opuesto. Y viceversa, el «intérieur» obliga al que lo habita a aceptar un número altísimo de costumbres, costumbres que desde luego se ajustan más al interior en el que vive que a él mismo. Esto lo entiende todo aquel que conozca la actitud en que caían los moradores de esos aposentos afelpados cuando algo se enredaba en el gobierno doméstico. Incluso su manera de enfadarse (animosidad que paulatinamente comienza a desaparecer y que podían poner en juego con todo virtuosismo) era sobre todo la reacción de un hombre al que le borran «las huellas de sus días sobre esta tierra». Cosa que han llevado a cabo Scheerbart con su vidrio y el grupo «Bauhaus» con su acero: han creado espacios en los que resulta difícil dejar huellas. «Después de lo dicho», explica Scheerbart veinte años ha, «podemos hablar de una cultura del vidrio. El nuevo ambiente de vidrio transformará por completo al hombre. Y sólo nos queda desear que esta nueva cultura no halle excesivos enemigos».

Pobreza de la experiencia: no hay que entenderla como si los hombres añorasen una experiencia nueva. No; añoran liberarse de las experiencias, añoran un mundo entorno en el que puedan hacer que su pobreza, la externa y por último también la interna, cobre vigencia tan clara, tan limpiamente que salga de ella algo decoroso. No siempre son ignorantes o inexpertos. Con frecuencia es posible decir todo lo contrario: lo han «devorado» todo, «la cultura» y «el hombre», y están sobresaturados y cansados. Nadie se siente tan concernido como ellos por las palabras de Scheerbart: «Estáis todos tan cansados, pero sólo porque no habéis concentrado todos vuestros pensamientos en un plan enteramente simple y enteramente grandioso». Al cansancio le sigue el sueño, y no es raro por tanto que el ensueño indemnice de la tristeza y del cansancio del día y que muestre realizada esa existencia enteramente simple, pero enteramente grandiosa para la que faltan fuerzas en la vigilia. La existencia del ratón Mickey es ese ensueño de los hombres actuales. Es una existencia llena de prodigios que no sólo superan los prodigios técnicos, sino que se ríen de ellos. Ya que lo más notable de ellos es que proceden todos sin maquinaria, improvisados, del cuerpo del ratón Mickey, del de sus compañeros y sus perseguidores, o de los muebles más cotidianos, igual que si saliesen de un árbol, de las nubes o del océano. Naturaleza y técnica, primitivismo y confort van aquí a una, y ante los ojos de las gentes, fatigadas por las complicaciones sin fin de cada día y cuya meta vital no emerge sino como lejanísimo punto de fuga en una perspectiva infinita de medios, aparece redentora una existencia que en cada giro se basta a sí misma del modo más simple a la par que más confortable, y en la cual un auto no pesa más que un sombrero de paja y
la fruta en el árbol se redondea tan deprisa como la barquilla de un globo. Pero mantengamos ahora distancia, retrocedamos.

Nos hemos hecho pobres. Hemos ido entregando una porción tras otra de la herencia de la humanidad, con frecuencia teniendo que dejarla en la casa de empeño por cien veces menos de su valor para que nos adelanten la pequeña moneda de lo «actual». La crisis económica está a las puertas y tras ella, como una sombra, la guerra inminente. Aguantar es hoy cosa de los pocos poderosos que, Dios lo sabe, son menos humanos que muchos; en el mayor de los casos son más bárbaros, pero no de la manera buena. Los demás en cambio tienen que arreglárselas partiendo de cero y con muy poco. Lo hacen a una con los hombres que desde el fondo consideran lo nuevo como cosa suya y lo fundamentan en atisbos y renuncia. En sus edificaciones, en sus imágenes y en sus historias la humanidad se prepara a sobrevivir, si es preciso, a la cultura. Y lo que resulta primordial, lo hace riéndose. Tal vez esta risa suene a algo bárbaro. Bien está. Que cada uno ceda a ratos un poco de humanidad a esa masa, que un día se la devolverá con intereses, incluso con interés compuesto.



Traducción del Centro de Estudios Miguel Enriquez (CEME) - Chile

Novedad Editorial - "La libertad moderna y los límites del gobierno" - Charles Fried - Katz Editores

Charles Fried

La libertad moderna y los límites del gobierno


serie conocimiento
194 páginas, 15 x 23 cm.
en coedición con Liberty Fund

Modern liberty and the limits of government
traducción: Estela Otero

ISBN
9789871566044, rústica - Argentina
fecha de aparición: julio de 2010

ISBN
9788496859609, rústica - España
fecha de aparición: junio de 2009

El tema de este libro es la libertad individual. Pero no se trata de la libertad individual como problema abstracto y universal, sino de sus posibilidades y límites en el marco del Estado de bienestar. A partir de la premisa de que el Estado de bienestar moderno redefinió la noción que teníamos de la libertad individual, se trata de interrogar la naturaleza y el alcance de los cambios ocurridos: ¿somos libres de expresarnos mediante el discurso? ¿Y en el trabajo? ¿Y a través del sexo? Charles Fried afirma que la igualdad y el comunitarismo son los rivales más poderosos de la libertad, y demuestra cómo la red de regulaciones gubernamentales -cada vez más enmarañada- a la vez apoya y amenaza las libertades personales. Según el autor, los temas que en última instancia definirán a nuestras sociedades son cuestiones como éstas: ¿puede un ciudadano quemar la bandera de su país? ¿Puede mirar -o producir- películas pornográficas? ¿Y mantener una relación abierta con una persona de su mismo sexo? ¿O conservar una porción de sus ingresos suficiente para llevar el tipo de vida que desea para sí y para su familia? Abordar esas cuestiones significa, de hecho, preguntarse cuánto le debemos al Estado -y debemos conservar- y cuándo podemos decirle a nuestro gobierno que nos deje en paz. La riqueza y la lucidez del análisis que Charles Fried hace en esta obra permitirán afrontar mejor los desafíos que -por izquierda o por derecha- intentarán limitar nuestra libertad en nombre de la presuntamente virtuosa búsqueda de la igualdad o de la gloria nacional.

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